Por un instante, Serethia creyó no haber escuchado bien, por lo que se quedó en silencio. Pero cuando el rey Alfa siguió observándola de la misma manera, tuvo que aceptar que su audición no estaba fallando.
Parpadeó dos veces, de forma inconsciente, esforzándose por mantener la compostura mientras le devolvía la mirada, incapaz de encontrar una respuesta adecuada.
Había planeado proponerle un trato para deshacerse de Kaelvar por ser un enemigo en común. Ofrecer su sangre había sido la opción in