—¿Te desagrada? Si gustas, puedo ordenar un cambio.
Serethia apartó la mirada del líquido azul y alzó los ojos hacia al rey Alfa. A pesar de estar ahora comprometida con Rhaerys, todavía no se acostumbraba a algunos puntos de su trato, como ese en específico.
El acuerdo estipulaba que, desde el momento en que aceptara, debían cenar juntos dos veces por semana y también tomar el té el mismo número de ocasiones.
Estaban en la tercera vez de ese ritual y, sin embargo, la sensación no había cambiad