Desde aquel presagio del espíritu del rey Alfa, Lúvian, las cosas comenzaron a cambiar en todos.
El valle entre mundos, por ejemplo, amanecía envuelto en una bruma suave, casi dorada.
Algo intermedio entre luz de Luna y el sol, un resplandor tibio que parecía surgir del propio suelo.
Lyra abrió los ojos lentamente.
Lúvian dormía a su lado, hecho un ovillo de luz blanca, respirando con la calma profunda de un niño exhausto.
Lucian estaba sentado a unos pasos, observándolos con una mezcla de tern