La luz del altar se había apagado hacía apenas unos minutos, pero el templo seguía vibrando, como si aún respirara… como si se negara a aceptar que el ritual había terminado.
Lucian sostenía a Lyra entre sus brazos, con el corazón golpeándole el pecho con una violencia que no lograba controlar.
Ella estaba fría.
Demasiado fría.
No como alguien inconsciente.
Como algo que había cruzado un umbral.
Kaelthar se mantenía a pocos pasos, tenso, con los ojos clavados en ella, como si esperara que despe