El eco de las palabras de Lyra flotaba aún en el aire, como brasas suspendidas sobre un bosque seco.
—Esto ha ocurrido antes… muchas veces.
Lucian la sostenía entre sus brazos, con el corazón golpeándole contra las costillas como si quisiera escapar. No comprendía cómo podía estar respirando después de escuchar algo así. La habitación protegida era demasiado pequeña para contener su angustia, demasiado fría para ese fuego antiguo que la visión había despertado.
—¿Qué quieres decir con eso? —dem