22• No me dejes ir ahora.
Dean se apartó lentamente, como si quisiera alargar cada segundo, mientras yo lo observaba sin poder moverme. Estaba completamente desnuda y expuesta, sintiendo cada latido de mi corazón tamborileando con fuerza dentro del pecho. Su mano desabrochó su pantalón con una lentitud deliberada, y mientras la correa caía con un leve golpe al suelo, no aparté la mirada de sus ojos, oscurecida por un deseo intenso y casi salvaje.
Sus pantalones resbalaron por sus caderas y cayeron al suelo, seguidos inm