Adam
—No.
Dorian permaneció de pie frente a la chimenea.
—No te he hecho una pregunta.
—Aun así, la respuesta es no.
Habían pasado horas desde que su padre llegó.
Horas de informes.
Patrullas.
Cuentas.
Incidentes.
Todo para evitar la conversación que ambos sabían que acabarían teniendo.
Finalmente Dorian había dejado sobre la mesa el colgante de Emily.
—Una humana no puede llevar ese símbolo.
Adam se apoyó sobre el escritorio.
—Entonces dime a quién pertenece.
—¿Dónde lo encontró?
—No lo encont