Emily
Esta noche.
La voz de mi loba resonó dentro de mí.
No como un pensamiento.
Como una certeza.
El dolor regresó.
Más fuerte.
Muchísimo más fuerte.
Me doblé entre los brazos de Adam.
—No puedo respirar.
—Sí puedes.
Su voz estaba junto a mi oído.
Firme.
—Mírame.
Intenté hacerlo.
Todo mi cuerpo ardía.
Sentía la espalda como si algo intentara abrirme desde dentro. Las piernas me temblaban. El corazón golpeaba demasiado rápido.
Maura se arrodilló delante de mí.
—Emily, no luches contra ella.
—¡N