Emily
Volví a mi forma humana al amanecer.
Y descubrí dos cosas.
La primera: transformarse de vuelta dolía menos.
La segunda: estaba completamente desnuda.
—No mires.
Adam soltó una carcajada.
—Emily.
—Adam.
—Después de todo lo que hemos hecho, creo que esta preocupación llega un poco tarde.
Le lancé una manta a la cara.
Él la atrapó.
—Dámela.
—Ven a buscarla.
Lo miré.
Sonreía.
Desgraciado.
Estábamos en su cabaña.
Habíamos regresado después de correr durante horas, agotados y eufóricos.
Mi cuer