Emily
Tres meses después, Nora seguía insistiendo en que aquellas habían sido las mejores vacaciones de su vida.
Laura opinaba que eso demostraba que necesitaba terapia.
—Nos secuestraron.
—A ti durante aproximadamente treinta segundos.
—Treinta segundos de más.
—También bebimos muchísimo vino.
Laura la miró.
—Tu baremo para unas buenas vacaciones es preocupante.
Estábamos sentadas en la terraza de la cabaña doce.
La misma.
El mismo lago.
Pero nada era igual.
Habíamos regresado juntas para pasa