Emily
Duró exactamente cuatro horas.
Cuatro horas de paz.
Desayuné con Adam en su cocina.
Volvimos a la cabaña doce.
Laura me miró.
Después miró a Adam.
Después a mí.
—No quiero saber nada.
Nora apareció detrás.
—Yo sí.
—No.
—Un poco.
Sofía levantó ambas manos.
—Yo apoyo el derecho de Emily a la intimidad.
Nora la miró.
—Traición.
Me reí.
Necesitaba aquello.
Normalidad.
Laura había preparado tortitas.
Sofía había cortado fruta.
Nora estaba comiendo chocolate directamente del paquete.
Caleb apar