7. Entre dos mundos
Kael
El amanecer me pesa en los hombros como una carga que no puedo soltar. El camino frente a mí no es solo asfalto: es una herida abierta que me obliga a avanzar. Cada kilómetro trae consigo la pregunta que me quema por dentro: ¿quién es ella en verdad?
No puedo volver junto a Mariel todavía. No con este vacío. No con el rumor de la luna latiendo en mi pecho y el recuerdo de sus ojos rojos aún brillando en mi memoria. Necesito respuestas antes de enfrentarla. Necesito un hilo que me guíe en es