32. Bajo la respiración del eco
Kael
La noche en la guarida subterránea pesa distinto a cualquier otra noche. Aquí el aire no corre, solo vibra. Vibra con la tensión de todos. Y vibra con ella.
Estoy apoyado en la pared de roca cerca de la entrada principal, con la espalda tensa y la respiración medida. No debería estar escuchándola. No debería estar pensando en ella. Pero no puedo evitarlo.
Mis dedos todavía recuerdan cómo tembló su cuerpo en mis brazos durante el ataque. Mis labios todavía saben cómo supo ella cuando me bes