33. La decisión al amanecer
Mariel
El sonido del agua corriendo por las paredes de la guarida es lo primero que escucho cuando abro los ojos. Me siento extrañamente despierta, como si mi cuerpo hubiese decidido que hoy no puedo darme el lujo de descansar más.
Sé lo que significa: llegó el momento de volver a Umbra. Lo siento en el pecho, en la espalda, en ese punto detrás del esternón donde siempre se instala la responsabilidad.
Me incorporo en la cama y, apenas lo hago, Kael ya está levantándose también. Se acerca y me o