Negándose a soltarla, él la mantuvo presa en sus brazos musculosos. Tocándole la nuca, recostó el rostro de Justine en su pecho rígido mientras suspiraba.
Cerrando los ojos, ella sintió la caricia en la parte alta de la cabeza. Aquel era el hombre del que ella se enamoró años atrás.
—No se preocupe por Beatrice... —El barítono aterciopelado intentó calmar su corazón agitado.
—Por favor, no deje que ella mande a mi hijo a un internado. —Ella levantó el rostro.
Kevin sujetó su mentón entre el pul