—¿Por qué está siendo irrespetuoso con la esposa de mi primo? —la voz de Carol estaba cargada de autoridad.
—No lo estoy, señora jueza… creo que usted escuchó mal… —el semblante de Alessandro era inescrutable al hablar.
—Váyase de aquí y llévese con usted a esos guardias de Kevin.
—Pero fue el señor Harrison quien pidió que las acompañáramos —replicó el asistente.
—Tengo guardaespaldas competentes que pertenecen a la policía, no necesito sus servicios —enfatizó Carol.
Tras echar una rápida mirada al lugar, Alessandro observó a la vendedora, que aguardaba a que la tensión entre ellos se disipara.
—Con permiso, señora —dijo antes de marcharse.
Era la primera vez que Justine veía al asistente del CEO retirarse con el rabo entre las piernas. Si bien por un lado se sentía aliviada, por otro comenzó a preocuparse. Era evidente que él se pondría en contacto con Andrew y luego haría todo lo posible por convencer a Kevin de que había sido tratado injustamente.
—Gracias —agradeció Justi