El jueves amaneció con una tensión que se podía cortar con un cuchillo en el piso 50. La fusión con Windsor Enterprises avanzaba a la velocidad de un tren de carga. Tras una ardua tarea de convicción por parte del Duque, quien insistió incansablemente durante días sobre la necesidad técnica de unificar las redes, Maxxine había accedido finalmente a permitir la instalación de los servidores de Windsor con el debido aviso previo. Aunque la autorización estaba firmada y todo se hacía bajo protocol