DAMIÁN
El empujón de Bruno fue la chispa que detonó el dolor que traía en el pecho desde hacía meses.
La poca cordura que me quedaba se esfumó de tajo y vi al cabrón que me había robado a mi esposa, al tipo que la tuvo en su casa viéndole la panza crecer todos los días mientras yo me estaba volviendo loco de culpa y desesperación en una mansión vacía.
No lo pensé ni medio segundo, apreté el puño derecho, me impulsé hacia adelante y le acomodé un golpe seco y brutal directo en el pómulo.
El impa