Mundo ficciónIniciar sesiónDAMIÁN
—No puedes subir esas escaleras sola Isabella, te lo he dicho tres veces desde que desayunamos —la tomé por la cintura antes de que pusiera un pie en el primer escalón, levantándola en vilo para llevarla hasta el sofá.
—¡Damián, por favor! —ella bufó, aunque con una sonrisa resignada—. Apenas tengo cuatro meses, no soy una muñeca de porcelana que se va a rompe







