Mundo ficciónIniciar sesiónISABELLA
El jardín estaba en calma después de la tormenta de emociones que significó la fiesta de los mellizos. Me acerqué al pequeño rincón que Damián había mandado construir cerca del rosedal: una banca blanca con una placa discreta que recordaba a la abuela Eleonora. Habían pasado tres años desde que se fue y aunque la casa seguía llena de ruido, su ausencia se sentía en los detalles más peque







