Mundo ficciónIniciar sesiónDAMIÁN
—¡Respira nena! ¡Como lo practicamos en las clases, por favor! —mi voz sonaba dos octavas más arriba de lo normal. El monitor cardiaco de Isabella pitaba en un ritmo constante que me estaba volviendo loco de ansiedad mientras la camilla volaba por los pasillos del hospital.
—¡Damián, si vuelves a decirme cómo respirar, te voy a dar un puñetazo! —gritó ella, apret&aacu







