Mundo ficciónIniciar sesiónADVERTENCIA: CONTENIDO PARA ADULTOS. 🌹Cerró el trato creyendo que una noche sería suficiente. Pronto descubrió que los diablos no negocian: toman, destruyen y, sobre todo, quieren poseerlo todo.🌹 Daisy Town creía en la bondad del mundo hasta que la vida le puso un precio a la supervivencia de su madre. Desesperada y sin opciones, buscó una mano amiga, pero encontró una garra de acero envuelta en un traje de Armani. Pensó que una noche en su cama sería suficiente para saldar la cuenta y escapar. Pobre ingenua. No sabía que el contrato con el diablo era solo el boleto de entrada a su cueva. Cassian Roth no es un salvador. Es un diablo. Un hombre con ojos de acero y un alma que sabe a pecado y venganza. El heredero del imperio Roth no regala favores; él cobra deudas, y el precio por la vida que Daisy intenta salvar es algo que ella nunca podrá recuperar: su entrega total. Pero el no la quiere por placer; la quiere como su arma. Golpeado por la muerte de la mujer que amaba, Cassian ha jurado destruir al culpable, y ha encontrado en la dulzura de Daisy el disfraz perfecto. Por eso, la moldeará, la seducirá y le enseñará las artes más oscuras de la manipulación hasta convertirla en el cebo letal que su venganza necesita. Pero en este juego de sombras y lecciones de medianoche, la línea entre la estrategia y la obsesión es peligrosamente delgada. Él la preparó para cazar a otro, sin darse cuenta de que él mismo se volvera presa. Y cuando el pasado reclama sangre y los enemigos acechen... Cassian se enfrenta a un dilema mortal: ¿Usar a Daisy para cumplir su venganza o quemar el mundo entero para no dejarla ir?
Leer másCapítulo 10: Romperé el compromiso.Sofía jadeó, girándose bruscamente.Valentín estaba allí, en su ducha, completamente desnudo, con el agua empapándolo. Sus ojos grises se veían peligrosos, llenos de una furia contenida que la hizo retroceder.—¿Qué... qué haces aquí? —tembló entre la sorpresa y la indignación.—Respóndeme. —inquirió él—. ¿Qué tienes con Anton?Sofía parpadeó, procesando la pregunta.Luego, algo dentro de ella se endureció y la rabia reemplazó al miedo.¿Cómo se atrevía? ¿Cómo se atrevía a entrar a su baño, a reclamarle algo cuando él era el prometido de su hermana?—Nada que te importe. —respondió cortante—. Y sal de mi baño. Ya.—No hasta que me respondas.—¡No! —Sofía levantó una mano, deteniéndolo—. No vas a venir aquí a exigirme nada, Valentín. Lo que pasó en Chicago fue un error. Una noche. Eso es todo. Se acabó, ¿entiendes? ¡Se acabó!Los ojos de Valentín se oscurecieron peligrosamente y de la nada golpeó la pared.—¿Un error?—Sí. —Sofía alzó la barbilla, au
Capítulo 9: Confrontación InevitableDespués de la conversación en el jardín, Sofía y Anton volvieron a la cena.Mejor dicho, al postre.No obstante, la tensión era insostenible entre Sofía y Valentín.Ella por el miedo.Él por los celos. Porque sí, estaba jodidamente celoso.Y Sofía podía sentir su mirada en ella cada cierto tiempo, quemándola, reclamándola en silencio.Cuando todo terminó, Anton se fue. Sofía lo despidió en la puerta, abrazándolo una última vez antes de que subiera a su auto, luego se giró hacia su familia.—Yo... voy a descansar. Sabrina, lamento lo que pasó.Su hermana sonrió y negó como niña buena.—No te preocupes, hermana. Lo importante es que estás aquí.Sofía miró rápidamente a Valentín y las palabras le quemaron la garganta.—Bienvenido... cuñado.Miró a sus padres, luego se fue, casi huyendo, pero caminando con normalidad. Cuando la perdieron de vista, Betsy sonrió y miró a su esposo.—Steven, vamos. Los chicos quieren hablar. Se casarán muy pronto, no seam
Capítulo 8: El Refugio de un Viejo Amigo—Vaya, vaya. Mi chica favorita está aquí.Sofía parpadeó, confundida. Luego lo reconoció y sonrió. Fue la primera sonrisa real, genuina, llena de alivio que había tenido desde que llegó allí.Sin pensarlo, fue hacia él y lo abrazó con fuerza.—¡Anton!Anton Marchetti era el mejor amigo de Sofía, la soltó y dio un paso atrás, mirándola de arriba abajo con aprobación. Se conocían desde siempre, mejor dicho, desde que ella se mudó a Oklahoma. Anton era originario de Italia, su familia tenía una de las empresas petroleras más grandes del país, y su padre era un hombre de la vieja escuela italiana: duro, frío, rudo, con leyes estrictas que lo tenían harto. Y había encontrado en Sofía una igual, alguien que también luchaba contra las expectativas de una familia que no la entendía.Anton le dio un beso acompañado de una sonrisa suave.—Sei ancora la ragazza più bella che conosca. (Sigues siendo la chica más hermosa que conozco.)Sofía rio, aliviada de
Capítulo 7: La Cena del InfiernoLa cena comenzó en un silencio tenso que se rompió solo cuando Sabrina empezó a hablar.Y hablar. Y hablar.—Amor, ¿ya te conté sobre el vestido que elegí? Es de Vera Wang. Mamá y yo fuimos a Nueva York la semana pasada. Fue divino. —Se rio, acariciando el brazo de Valentín—. Y los zapatos son Jimmy Choo. Combinan perfectamente con el velo.Valentín asentía mecánicamente, pero sus ojos se desviaban una y otra vez hacia Sofía, quien estaba sentada frente a él, completamente absorta en su plato. Cortaba la comida con movimientos precisos, masticaba lentamente, sin levantar la vista.Aun así, Sofía sentía su mirada, la quemaba. Pero no podía mirarlo. Si lo hacía, se rompería y no podía permitirse eso.Su familia no podía saber que ella y él ya tenían historia. Si ya la despreciaban por lo que pasó hace tres años, ¿qué harían ahora?No quería averiguarlo.Sabrina siguió hablando, ajena a la tensión que crecía en la mesa, ajena a que ella moría con cada seg
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