Mundo ficciónIniciar sesiónADVERTENCIA: CONTENIDO PARA ADULTOS. 🌹Cerró el trato creyendo que una noche sería suficiente. Pronto descubrió que los diablos no negocian: toman, destruyen y, sobre todo, quieren poseerlo todo.🌹 Daisy Town creía en la bondad del mundo hasta que la vida le puso un precio a la supervivencia de su madre. Desesperada y sin opciones, buscó una mano amiga, pero encontró una garra de acero envuelta en un traje de Armani. Pensó que una noche en su cama sería suficiente para saldar la cuenta y escapar. Pobre ingenua. No sabía que el contrato con el diablo era solo el boleto de entrada a su cueva. Cassian Roth no es un salvador. Es un diablo. Un hombre con ojos de acero y un alma que sabe a pecado y venganza. El heredero del imperio Roth no regala favores; él cobra deudas, y el precio por la vida que Daisy intenta salvar es algo que ella nunca podrá recuperar: su entrega total. Pero el no la quiere por placer; la quiere como su arma. Golpeado por la muerte de la mujer que amaba, Cassian ha jurado destruir al culpable, y ha encontrado en la dulzura de Daisy el disfraz perfecto. Por eso, la moldeará, la seducirá y le enseñará las artes más oscuras de la manipulación hasta convertirla en el cebo letal que su venganza necesita. Pero en este juego de sombras y lecciones de medianoche, la línea entre la estrategia y la obsesión es peligrosamente delgada. Él la preparó para cazar a otro, sin darse cuenta de que él mismo se volvera presa. Y cuando el pasado reclama sangre y los enemigos acechen... Cassian se enfrenta a un dilema mortal: ¿Usar a Daisy para cumplir su venganza o quemar el mundo entero para no dejarla ir?
Leer másCapítulo 12: Sus manos sobre su piel.El silencio dentro del Aston Martin de Cassian era casi tan pesado como el dolor que Daisy sentía en su mano izquierda. El pañuelo de seda que envolvía su herida ya estaba empapado de un rojo oscuro, pero no le importaba. Miró por la ventana, viendo las luces de Chicago pasar.Y solo una cosa no salía de su mente: "Mi amor". Así la había llamado él cuando la defendió frente a todos. Dos palabras que habían enviado una descarga eléctrica por todo su cuerpo, más la forma en que la había protegido, cómo había destruido a quienes la lastimaron... nadie había hecho algo así por ella jamás. Y por eso se había sentido poderosa, valorada, casi adorada, aunque fuera solo por un instante.—¿Por qué lo hiciste? —La pregunta salió por sí sola.Cassian, que mantenía la mirada fija al frente, ni se inmutó. O eso era lo que quería que ella creyera. Pero Daisy no notó cómo sus nudillos se habían vuelto blancos al apretar su teléfono, ni el músculo que palpitaba
Capítulo 11: ¿Quieres que se arrodille?El dolor en la mano de Daisy era una pulsación eléctrica que le nublaba la vista, pero el calor del cuerpo de Cassian contra el suyo era lo único que la mantenía anclada a la realidad. Él no la soltó. Al contrario, sus dedos se cerraron alrededor de su brazo con una suavidad posesiva, casi reverente.—Mírame —ordenó Cassian y su voz no era una petición; era un decreto.Daisy levantó la vista, con el rostro bañado en lágrimas y al ver la tormenta de furia gélida en los ojos de Cassian, sintió un escalofrío que no tenía nada que ver con el frío de Chicago.Cassian Roth no solo estaba enojado; estaba buscando a quién destruir.—¿Te duele mucho? —preguntó él, rozando con el pulgar la piel abierta de su mano herida.—Sí... —susurró ella, intentando encogerse—. Por favor, solo llévame al hospital. No quiero estar aquí.—Oh, no nos vamos, Daisy —le dio una sonrisa sádica, apenas un movimiento en el rostro frío del magnate—. Tu familia está esperando
Capítulo 10:¿Quién fue?Daisy palideció, cubriéndose el cuello con una mano temblorosa, pero el gesto solo alimentó la crueldad de sus espectadoras.—Si ya te besaron, ¿para qué te tapas? —se burló Tiffany con fingido asco—. ¿Tan valiente para hacerlo pero no para admitirlo?Elena, observando la culpa que desbordaba de los ojos de la joven, arqueó una ceja con pura malicia.—No me digas que... ¿te estás vendiendo? ¡OH POR DIOS! ¿Vienes aquí a buscar clientes?—¡No digas estupideces! —gritó Daisy, pero su voz se quebró, traicionándola.—¿Te dolió la verdad? —Elena recuperó al instante su tono cáustico—. ¡Por tu reacción, veo que di en el clavo! Qué vergüenza, acostarte por dinero... eres una desgracia para el apellido Town.Consumida por la rabia y la humillación, Daisy se lanzó hacia ellas con las uñas por delante, pero el empujón combinado de las dos mujeres la mandó directo al pavimento, el impacto fue seco y doloroso.—¿Qué es todo este alboroto? —La voz de Richard cortó el aire. A
Capítulo 9: ¿Quién es el hombre?Cassian sostuvo su mirada y no dijo nada y ese silencio fue como una confesión, lo que lo convertiría en un monstruo aún mayor ante los ojos de Daisy.Pero entonces…—Está en la unidad de cuidados intensivos —respondió Cassian con una brevedad cortante—. La operaron esta madrugada. Fue un éxito.El alma volvió al cuerpo de Daisy, pero eso no evitó que lo señalara con dedo acusador.—¿Y no se te ocurrió decirme? No pudiste… no sé… meterlo en nuestra conversación.Cassian dio un paso hacia ella y agarró un mechón de cabello rojizo que se había salido de su coleta.—Lección número uno, dulce Daisy… —se inclinó y susurró en su oído—. Acorrala a tu presa.Su voz, sumado a su perfume hicieron que su piel se erizara. Daisy comenzaba a preocuparse por su resistencia estando cerca de él. De hecho, se encontraba en una gran contradicción. ¿Cómo era posible que… le afectara un hombre como él? ¿No se supone que debería sentir repugnancia?Eso era lo que menos sent
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