La mansión Cavalli nunca se había sentido tan vasta, ni tan gélida.
Sebastián caminaba por el pasillo principal, sus pasos resonando contra el mármol con una cadencia solitaria que antes no notaba, tenía su vista, podía ver cada detalle arquitectónico, cada cuadro de valor incalculable y cada adorno de cristal, pero todo le parecía carente de color.
Se detuvo frente a la puerta de la habitación que Clara había ocupado, al entrar, el aroma a vainilla todavía flotaba en el aire, un fantasma dul