El aeropuerto privado de la ciudad estaba envuelto en una niebla gris que parecía querer ocultar los pecados de quienes intentaban escapar.
En la pista 4, un jet Gulfstream esperaba con los motores en marcha, listos para despegar hacia una jurisdicción sin tratado de extradición.
La verdadera Isabella Miller caminaba por el asfalto con pasos erráticos, arrastrando una maleta de diseñador y sosteniendo con fuerza un pasaporte falso que su tía Lucía le había proporcionado a último minuto, su ho