Mundo ficciónIniciar sesiónISANDRO DE LUCCA
— Señor, la información que me pidió llegó a mis manos, en estos momentos me dirijo a su oficina para entregarla.
— Está bien Marco, te espero.
Corté la llamada, tomé un cigarrillo y miré desde mi oficina en el último piso del edificio, quién diría que un bastardo como yo llegaría tan lejos.
Cuando Máximo Visconti me envió







