Lo tengo a mi lado.
ANASTASIA
Desperté en medio de la noche con la garganta seca y el cuerpo todavía adolorido.
El cuarto estaba en penumbra, apenas iluminado por la luna que entraba entre las cortinas abiertas.
Tardé unos segundos en ubicarme… y entonces lo vi.
Gael.
Dormía a mi lado, boca arriba, con el ceño levemente fruncido incluso en sueños.
Su pecho subía y bajaba despacio, su respiración era profunda, tranquila.
Parecía un guerrero dormido después de una batalla.
No pude evitar mirarlo.
Pasé mis dedos con