Mundo ficciónIniciar sesiónEl aroma del ajo dorándose en la sartén llenaba el departamento.
Era un olor familiar, cálido, de esos que logran suavizar hasta los pensamientos más duros.
Hacía tiempo que no cocinaba allí. Desde que me mudé a la mansión de Adriano, aquel lugar se había quedado en si







