DALIA
—¡¿Qué sucede?!
Sara y Susan irrumpieron asustadas en la habitación, mientras yo aún temblaba de miedo abrazada a Adriano como si pudiera protegerlo con mi cuerpo. Sentía las piernas entumecidas, la respiración entrecortada, como si la escena acabara de repetirse en bucle dentro de mi cabeza.
—¡Alguien intentó matar a Adriano! —grité con la voz rasgada por la adrenalina. Mis manos aún estaban temblando, y sentía las uñas clavadas en las palmas por tanto apretar los puños.
Las dos palideci