Nadie toca a mi mujer. 1/2
Apretó los ojos cuando abrieron la puerta, saboreó su saliva y solo suspiró, dándose la vuelta en la cama. El nuevo día había llegado y, con él, puntos de ligación en todo su cuerpo, unos que solo la llevaron a apretarse la zona bajo el vientre, pero sentía que todo, incluso la respiración, le dolía. Notó a las dos mujeres que ingresaron con una pequeña bandeja que dejaron en la mesa pequeña, pero solo posó su mirada en el techo.
Pensar en lo que había vivido en la habitación dorada la hacía re