—Señora, señor, buenas noches. Bienvenidos —el capitán los recibió—. Por favor.
Para Melissa, la experiencia se estaba volviendo intensa. La idea de ser reconocida sin necesidad de presentarse, sin esperar, solo pasando de manera directa por ser la señora Ravage, se transformaba en una vivencia poderosa. Buscó a Ares con la mirada. Él solo la miró por unos segundos, pero continuó con su serio semblante, avanzando por aquel pasillo decorado con un enorme cuadro que simulaba dos siluetas haciendo