Entre los sonidos de los cubiertos en los platos la cena transcurrió a un ritmo que ella sintió eterno agobiante y de gran manera tenso, su propia mente le ordenaba que se pusiera de pie y saliera corriendo que buscara una manera de escapar de aquel lugar pero podía estar segura de que no terminaría ni de llegar a la puerta principal de esa casa cuando ya hubiera sido apresada bien fuera por su familia o por el hombre que ya la había tildado como suya.
Los ecos de su mente la hacían removers