Los días posteriores al reencuentro en el hospital transcurrieron con una celeridad asombrosa. Bianca continuaba su vida en la efervescente Nueva York, y junto a los mellizos, se esforzaba por adaptarse mejor al cambio. Aunque para ella la transición no presentaba grandes dificultades, probablemente los niños sentían la novedad de manera más profunda, si bien los veía excepcionalmente bien, acoplándose con facilidad a su nuevo entorno.
De repente, su teléfono vibró en el bolsillo, una interrupc