La autopista vibraba bajo el asfalto, un torrente de coches pasaba zumbando, pero para Eric, el mundo se había detenido. Tuvo que orillarse bruscamente, el chirrido de los neumáticos apenas audible sobre el estruendo que retumbaba en su cabeza. Acababa de recibir los resultados de unas pruebas, algo que lo dejaría frío, petrificado en la incredulidad.
El doctor de la familia le había confirmado, con una voz cargada de pesar, que en efecto, el pequeño Liam, su "hijo", no poseía ningún vínculo s