Ania suspiró, sabiendo muy bien que ya había perdido esta batalla, arrugó el entrecejo e intentó verse severa, pero cuando los miró a los dos y notó que ambos, padre e hijo, prácticamente hacían un puchero, ella no lo pudo soportar, una sonrisa se le escapó y no pudo más que asentir.
— Sí, está bien, pero solo recorreremos los sitios más importantes… No quiero que Elián se canse mucho. — Advirtió Ania intentando verse sería aunque le era imposible no sonreír.
— ¡Sí! — Saltaron Liam y Elián ch