En medio de la enorme habitación, Ania se aferraba con fuerza al pecho de Liam, al tiempo que las lágrimas se resbalaban lentamente por sus mejillas.
Ese diario que él le había entregado, era lo más hermoso y honesto que ella hubiera visto, era la verdad dentro del corazón de Liam.
Él la apretó, la calidez de su cuerpo la envolvía, ambos se mantuvieron aferrados al otro por un momento, como si el tiempo se hubiese detenido.
Hasta que Liam soltó sus brazos lentamente, deslizando las manos hac