La ceremonia fue íntima, en el jardín, bajo la sombra de una pérgola, colocaron una mesa con flores silvestres y fotos antiguas.
Solo estaban Ania, Liam y Elián, Álvaro junto a su esposa como testigos, un par de empleados apoyando y el ministro, que ofició el momento con palabras sencillas y honestas.
Liam tomó la mano de Ania y habló sin dudar:
— Te elijo otra vez, no solo por lo que fuimos, sino también por lo que somos ahora, por lo que aprendimos y por lo que aún nos falta… Siempre te e