¿Si algo le llegaba a pasar? Eso sonaba como a mucho más profundo que solo ir a prisión para pagar por sus crímenes.
— ¿Qué tanto lees? Creí que estabas apurada… — Alicia se cruzó de brazos y arrugó el entrecejo con molestia.
— Tienes razón… — Asintió Ania, quien firmó de inmediato.
— No lo puedo creer, si firmaste… De verdad pensé que no lo harías…
— ¿Acaso tengo otra opción? — Ania tiró el bolígrafo.
— No, tienes razón…
Alicia desplegó una enorme sonrisa, triunfante y de inmediato revisó los documentos, verificando que su hermana hubiera firmado correctamente.
— Esto es… Perfecto, hermana, has tomado la decisión correcta… — Comentó Alicia, guardando los papeles en la carpeta. — Estoy tan feliz, que creo que deberíamos celebrar…
— ¿Celebrar? En unos minutos es el trasplante, no puedes beber… — Advirtió Ania.
— Ay, lo sé, ya lo sé, no seas ridícula… Te invito una taza de té… — Soltó Alicia con cierto tono de burla e ironía. Ania la observó fijamente con rabia. — ¿No quier