¿Si algo le llegaba a pasar? Eso sonaba como a mucho más profundo que solo ir a prisión para pagar por sus crímenes.
— ¿Qué tanto lees? Creí que estabas apurada… — Alicia se cruzó de brazos y arrugó el entrecejo con molestia.
— Tienes razón… — Asintió Ania, quien firmó de inmediato.
— No lo puedo creer, si firmaste… De verdad pensé que no lo harías…
— ¿Acaso tengo otra opción? — Ania tiró el bolígrafo.
— No, tienes razón…
Alicia desplegó una enorme sonrisa, triunfante y de inmediato re