Dorian
Contaba, en mi mente, las mil formas en que la haría mía. Solo esperaba el instante en que dejara de fingir fortaleza frente a mí. Vannesa cree que puede jugar a ser indomable, pero yo sé leerla, sé cuándo su respiración se agita aunque sus labios digan lo contrario.
No lo negaré: me despierta sensaciones que no creí volver a sentir. Sin embargo, algo debes saber de mí: nadie me domina. Nadie me lleva la contraria sin pagar el precio.
A ella le he permitido más de lo que cualquiera ha lo