POV Sofía
El rostro de Valery enrojeció como si le hubieran echado fuego encima. Los ojos se le abrieron tanto que pensé que se le saldrían de las cuencas. Luego, de golpe, palideció, tan rápido que pareció que la sangre se le había ido a los pies.
Soltó un chillido agudo y estridente, como el de un animal herido, y entonces cayó hacia atrás, cuan larga era, sin nadie que la detuviera.
Golpeó el suelo de madera del estresado, con un ruido tan fuerte que hizo que todos en el salón se sobresaltar