POV Aiala
Entré en la habitación de Sofía llevando una bandeja en las manos, ella estaba recostada sobre las almohadas, medio sentada, mirando hacia la ventana. Se veía más tranquila, aunque todavía se movía con cuidado, debido a que todavía no cerraba del todo la herida del costado.
—Traigo bocadillos —dije, dejando la bandeja en la mesita de noche— té de manzanilla y galletas de las que te gustan.
Sofía se giró despacio para verme y me sonrió.
—Gracias, Al, de verdad, el hambre me estaba mata