POC Sofía
Desde el balcón de mi habitación podía ver el bosque de pinos que rodeaba el fraccionamiento, era idílico, sí, pero a veces el silencio de la montaña me resultaba más inquietante que el ruido.
—¿Otra vez mirando hacia afuera? —La voz de Alejandro me sacó de mis pensamientos.
Se acercó y me rodeó la cintura con sus brazos, aspiré su deliciosa fragancia.
—Es demasiado tranquilo, Ale, a veces me da miedo que nos hayamos encerrado tanto que no veamos venir el golpe —confesé, apoyando la c