POV Sofía—¿Qué? —exclamé mirando a Valentina, furiosa— ¿Me echas? ¡Esta es mi casa también!Valentina me miró con desprecio, luego se cruzó de brazos y soltó una risa.—No lo es —dijo ella— según los papeles que firmaste como una idiota en tu cumpleaños, todo es mío y de Candela. La casa, el dinero que quedaba, los ahorros, tú no tienes nada aquí. Ni un puto euro, recoge tus cosas y vete de una vez.Me quedé allí parada, sintiendo que me hervía la sangre, Candela, se rió.—Valentina, por favor, no tengo adónde ir, solo dame un poco de tiempo, al menos unos días, encontraré trabajo, las ayudaré con lo que sea, con la hipoteca o lo que haga falta.Valentina se levantó despacio, señalando la puerta con un dedo.—No, no te quiero ni un día más en esta casa, has sido una carga desde que llegué aquí, siempre con tus quejas, tus notas del instituto, tus “necesito esto, necesito lo otro”. Tu madre dejó algo de dinero y la casa, sí, pero tú no lo mereces, eres una desagradecida, una vaga que
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