El resplandor de los diamantes en mi cuello parecía una burla a la luz de la mañana. Me había despertado sola en la inmensa cama King Size, pero el aroma a cedro de Alejandro seguía impregnado en las sábanas de algodón egipcio. La noche anterior, en el restaurante L'Aura, me había coronado como su reina frente a una ciudad vacía. Sin embargo, a la luz del día, el peso de esa corona amenazaba con aplastarme.
Me levanté despacio, sintiendo la leve tirantez en mis músculos, un recordatorio físico