Cada paso que daba rumbo al castillo remecía su voluntad. Zunen, bueno, así lo llamaron los otros monjes y no le gustaba, pero Gudelio, tampoco, así que Zunen fue su nombre especial.
Era muy… Indisciplinado, siempre llevando la contraria, preguntando de más a todos.
Solían enviarlo a limpiar los pasillos y allí fue que dio con esa habitación, estaba cerrada y el molesto decidió abrirla, pues debía tener limpio todo.
Al entrar el silencio lo recibió y vio en una caja de cristal un pergamino bañado por el sol.
Barrió a su alrededor mirando los detalles del escrito y los diferentes sellos que tenía.
El líder Yuang entró y al verlo barriendo preguntó.
—¿Qué haces aquí?
—Mi trabajo, ¿qué es eso?
—Es pergamino muy importante para el mundo. Siete reyes lo firmaron.
Zunen miró de reojo el pergamino y vio los sellos. Yuang le narró la historia.
—Hace muchos años, poderosas brujas asolaban los pueblos. Mujeres crueles que dieron su vida a la oscuridad.
Por años se las combatió y valientes reinos