Cada paso que daba rumbo al castillo remecía su voluntad. Zunen, bueno, así lo llamaron los otros monjes y no le gustaba, pero Gudelio, tampoco, así que Zunen fue su nombre especial.
Era muy… Indisciplinado, siempre llevando la contraria, preguntando de más a todos.
Solían enviarlo a limpiar los pasillos y allí fue que dio con esa habitación, estaba cerrada y el molesto decidió abrirla, pues debía tener limpio todo.
Al entrar el silencio lo recibió y vio en una caja de cristal un pergamino bañad