Adara tomó el té y se recostó en la cama a esperar que todo estallara. Cerró sus ojos y se durmió profundamente.
Cuando Agar despertó y vio a sus dos hermanas dormidas y luego a Lysandro y a Orestes, lo supo.
Corrió a las mazmorras y vio a los guardias dormidos.
—¡No! ¡No!
Fue a la celda y estaba vacía.
—Maldita, maldita traicionera.
Corrió a buscar a Adara que dormía plácidamente y Orestes se despertó y se dio cuenta de que estaba en el comedor.
—Cielos, me quedé dormido.
—¡Nos drogaron, idiot