El murmullo del centro comercial se colaba en sus oídos como un eco extraño. Anne caminaba entre escaparates iluminados y el ir y venir de la multitud, pero había algo irreal en el ambiente. Todo parecía demasiado brillante, demasiado perfecto.
En sus manos llevaba una bolsa de libros, aunque no recordaba haberlos comprado. No sabía a qué tienda se dirigía, ni por qué estaba allí. Sin embargo, en su pecho sentía una ansiedad inexplicable, como si estuviera buscando a alguien.
Y entonces lo vio.