Eleanor estaba en un estado de furia desbordante. La gente se le estaba yendo encima, y todo por culpa de su propio hijo, de William. Por él se quedaría sin nada, pero no se dejaría vencer. Intervendría, haría lo que fuera necesario: diría que ese video era apócrifo, que lo habían creado con inteligencia artificial, cualquier mentira serviría para recuperar su legado, su herencia, el lugar que le correspondía por derecho.
—Me las pagarás, William… —murmuraba con veneno en la voz, apretando entr