La noticia del embarazo revolucionó la casa, y a Anne también. Las visitas al médico, el cambio de medicamentos por su enfermedad, los ultrasonidos y demás estudios para comprobar que todo estuviera en orden la mantenían ocupada. Afortunadamente, el embarazo marchaba al cien por ciento. No había de qué preocuparse... excepto por los mensajes constantes de alguien que intentaba socavar su confianza en Alexander.
Aunque Anne intentaba ignorarlos, no podía hacerlo del todo. Eran insistentes, como