Anne recordaba esa noche con Alexander, aquella en la que ambos se habían entregado sin miedo y con amor. Ese recuerdo era un refugio, una pequeña luz en medio de todo el torbellino que la rodeaba. Pero ahora, al abrir los ojos a la realidad, sabía que no podía permitirse el lujo de quedarse atrapada en esas memorias. Había un asunto mucho más delicado al que debía enfrentarse. Tenía que concentrarse en Jack Kart y en todo lo que aquel hombre decía saber acerca de su madre. Algo dentro de ella