La tensión se podía cortar con un cuchillo. Jack Kart estaba sentado con los brazos relajados sobre la mesa, una bebida delante de él y aquella sonrisa cínica que parecía no borrarse jamás de su rostro. El humo del cigarrillo que había encendido minutos antes formaba figuras extrañas en el aire, como si la misma habitación quisiera envolverse en misterio.
—Usted debe de ser Jack Kart —dijo Jonah Lewis Benson Jr., con voz grave y firme, intentando dominar la situación.
Los ojos de Kart brillaron